Informe Cometa
Hay dos formas de abordar el fenómeno OVNI entre muchas. Y no me refiero a si se acepta o no. El fenómeno existe como tal. Las hipótesis derivadas de él, por su naturaleza de hipótesis, sí son cuestionables. Me refiero a que se puede tratar con miedo a la burla o sin complejos. Dados los procesos de desinformación como los rumores, falacias, normalizaciones, esoterismos, etc. es lógico relacionar el interés sobre el fenómeno OVNI con una idea ridícula propia de ingenuos, en ocasiones ignorantes e irracionales. Dejando para los sensatos escépticos la idea negativa sobre el asunto. Pero esto no es del todo cierto. La mayoría de posturas que derivan de él si son ridiculas y propias de ingenuos, pero los escepticos afrontan o han de afrontar el tema esencial con naturalidad. En los medios de comunicación no se hace justicia salvo en contadas ocasiones. Todos conocéis películas/series más o menos serias. En los programas de la franja “prime time” es necesario hablar de marcianitos verdes porque la audiencia en ese horario tiene el cerebro en formol y no está para otra cosa más que para babear. No quiero andarme por las ramas. Quiero hablar de un ejemplo de abordar el fenómeno OVNI sin complejos y con la naturalidad que se merece.
El informe COMETA (Comité de Estudios Avanzados) se inició en Francia a mediados de la década de los noventa. Originalmente confidencial, pretendía ser entregado al Presidente de la Republica Jacques Chirac y al primer ministro Lionel Jospin con carácter no oficial. A finales de los 90 se decidió publicarlo íntegramente en una revista que vendió 70.000 ejemplares solo en su primera edición. Se reunieron para su elaboración científicos de diversas materias, militares, ingenieros, etc. La finalidad del informe era despojar al fenómeno OVNI de su carga irracional. Plantear una serie de hipótesis en el terreno puramente científico. Determinar las consecuencias científicas, religiosas, políticas al suponer como cierta la posibilidad de que estemos siendo visitados por una civilización extraterrestre y establecer una conducta apropiada para reaccionar. Nadie cuestionaba su creencia o no en la existencia de vida extraterrestre. Para un científico la creencia solo sirve para motivar su investigación, pero no altera los resultados. A lo largo del informe se recogen testimonios, casos y experiencias sobre el fenómeno OVNI desde Roswell hasta su actualidad. En su mayoría se centran en casos franceses de avistamientos y persecuciones por parte de pilotos militares. Se habla del panorama internacional y de la postura de los gobiernos de los EEUU, Rusia y el Reino Unido, así como sus respectivas líneas de investigación. No se cita sin embargo el famoso Majestic 12 de los EEUU. A quien le interesen los métodos avanzados de propulsión silenciosa le conviene leer el informe porque se detallan algunos de aquellos que no necesitan hélices ni reactores como el MHD (Magneto Hidrodinámico), Nuclear de fusión, Antimateria. Se intenta relacionar los vuelos de objetos no identificados con las posibles propulsiones aun en el terreno de la física teórica. Las hipótesis sobre el fenómeno van desde la posibilidad de estar siendo manipulados por una poderosa sociedad secreta, seres de otra dimensión que se ve reforzada por la teoría de multiversos e incluso nuestra propia civilización que han conseguido dominar el tiempo y se manifiestan de alguna manera en el nuestro. Otra respuesta sería la de gobiernos probando prototipos de vuelo con propulsión ultramoderna sin descartar el hecho de fenómenos naturales que la física actual no puede explicar. La parte mas interesante del estudio bajo mi punto de vista son las conclusiones en forma de respuestas a; Si se trata de extraterrestres, ¿Cómo serían? ¿Cuáles pueden ser sus intenciones en función de su comportamiento? ¿Qué implicaciones estratégicas, políticas, científicas, religiosas tendría un contacto en nuestra civilización? ¿Y en las menos desarrolladas? ¿Cómo deberíamos reaccionar? Personalmente siempre he tenido interés sobre el asunto no tanto por su significado ni origen, ya que son cuestiones muy aventuradas, sino planteándolo como un fenómeno sociológico que ha ido variando en el tiempo. La forma de reaccionar ante lo inexplicable ha evolucionado a lo largo de la historia de nuestra civilización. Me sorprende la manera que tiene la sociedad actual de desinteresarse de las cuestiones que hoy por fin hemos aclarado. Enfocando su atención en imaginarias y místicas conjeturas sobre lo desconocido. Hay más magia descubierta y por descubrir en la física que en las ideas ufológicas. Creo que puede haber alguna relación con la reacción ante la vida y el pensamiento espiritual. Parece ser que el hombre tiene un impulso a querer ver con los ojos cerrados. Incluso con la manera de aceptar para los no doctos las conclusiones de teorías complejas como la relatividad o la mecánica cuántica. A quien le interese, dejo un link del informe para echarle un vistazo. |











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